Nombre popular: Piedra de la sobriedad (o piedra de la templanza). Este nombre proviene de la antigua Grecia, donde se creía que protegía a las personas de la embriaguez y los excesos.
Elemento: Agua. Está vinculada a las emociones, la intuición, la purificación y la fluidez psíquica.
Planeta: Júpiter y Neptuno. Tradicionalmente se le asocia con Júpiter por su relación con la sabiduría y la espiritualidad, y con Neptuno por su conexión con los planos sutiles, los sueños y la intuición.
Metal asociado: Plata y Bronce. La plata potencia sus propiedades lunares e intuitivas, mientras que el bronce resalta su conexión con la sabiduría ancestral.
Color: Violeta, morado o púrpura. Sus tonalidades varían desde un lavanda pálido hasta un violeta oscuro y profundo, reflejando el rayo de la transmutación espiritual.
Chakra: Tercer Ojo (Ajna) y Chakra Corona (Sahasrara). Actúa abriendo la mente a la sabiduría superior y facilitando la conexión con lo divino.
Usos Mágicos: Es la herramienta por excelencia para transformar la energía negativa en positiva, limpiando tanto el aura de las personas como la vibración de los espacios. Ayuda a calmar los pensamientos intrusivos, permitiendo alcanzar estados de meditación más profundos y una mayor claridad mental. Actúa como un escudo protector contra ataques psíquicos, envidias y malas intenciones, devolviendo esa energía al universo de forma limpia. Colocada debajo de la almohada o en la mesa de noche, aleja las pesadillas, combate el insomnio y favorece los sueños proféticos o lúcidos. Potencia las habilidades psíquicas, la clarividencia y la conexión con los guías espirituales.